La melamina es un tablero de partículas o fibras recubierto de una lámina decorativa resistente: es estable, económica y fácil de limpiar. La madera maciza es más noble y se puede restaurar, pero es más cara y se mueve con la humedad. Para el cuerpo de un armario a medida, la melamina suele ser la opción más práctica; en las puertas cabe más variedad.
Melamina
Resiste bien los golpes y los arañazos del uso diario, no necesita barnices y mantiene las medidas aunque cambie la humedad. Hay acabados lisos, en color y con textura madera muy realistas. Su punto débil son los cantos si se golpean fuerte, y que no se puede lijar.
Madera maciza
Aporta calidez y durabilidad, y se puede lijar y renovar con los años. A cambio es más cara, más pesada y sensible a la humedad, por lo que se usa más en puertas o frentes que en todo el cuerpo del armario.
¿Y los contrachapados y lacados?
El contrachapado es un tablero de láminas de madera encoladas, ligero y resistente. El lacado es un acabado de pintura que se aplica sobre tablero y da superficies muy lisas; es habitual en puertas de armario blancas.
Qué recomendamos
Para la mayoría de armarios empotrados: cuerpo en melamina por estabilidad y precio, y puertas en el acabado que más le guste (lacado, melamina textura madera o espejo). Si quiere madera natural, mejor concentrarla en los frentes, que es lo que se ve.
Puede ver acabados en nuestra exposición de Getafe y más información en armarios a medida en Madrid.
