El suelo vinílico Quick-Step es un suelo de vinilo con unión a clic que imita madera o piedra, más silencioso y blando al pisar que el laminado y apto para baños y cocinas. En Gercar tenemos siete colecciones en nuestra exposición de Getafe, con precios publicados de 34,20 €/m² a 42,42 €/m², y lo instalamos en toda la Comunidad de Madrid.
La primera diferencia se nota con los pies: el vinílico es más cálido y amortigua las pisadas, algo que se agradece en pisos con vecinos debajo o en casas con niños. La segunda es el agua: el vinilo no es madera ni fibra, así que tolera mejor los derrames y la humedad de un baño o una cocina. La tercera es el sonido: hace menos ruido «a hueco» que un laminado.
A cambio, el vinílico es algo más caro que el laminado básico y, al ser más blando, conviene proteger las patas de los muebles pesados. Si el suelo existente tiene muchas irregularidades, también hay que prepararlo bien, porque el vinilo las acusa más.
| Colección | Aspecto | Precio publicado (€/m²) |
|---|---|---|
| Base Blos | Madera, gama de entrada | 34,20 |
| Base Oro | Piedra, gama de entrada | 34,20 |
| Blos | Madera | 36,15 |
| Oro | Piedra y mármol | 36,15 |
| Bloom | Madera | 42,06 |
| Illume | Hormigón y piedra | 42,06 |
| Ciro | Madera | 42,42 |
Aspecto deducido de los acabados publicados en cada colección (por ejemplo, Oro incluye «Mármol Carrara blanco» y «Pizarra negra»). Precios por m² sin IVA y sin instalación.
Es donde más recomendamos el vinílico. En un baño permite cambiar el suelo sin levantar el alicatado del suelo, siempre que esté bien adherido y nivelado, y en una cocina soporta mejor el agua del fregado diario. Lo que sí revisamos es el sellado junto a la bañera o el plato de ducha y los remates bajo los muebles.
Las colecciones Oro, Base Oro e Illume reproducen piedra, mármol y hormigón, una alternativa al porcelánico sin obra. Blos, Base Blos, Bloom y Ciro imitan madera, y permiten llevar el mismo tono del salón a la cocina sin cambiar de material de forma brusca.
Medimos, revisamos la planitud del suelo actual y le damos el precio con metros, base y remates incluidos. La instalación con clic se hace sin cola y, en la mayoría de los casos, sobre el pavimento existente. Le explicamos después cómo limpiarlo: agua, una mopa y un limpiador neutro.
Dentro del vinílico hay suelos más rígidos, con un núcleo que los hace más estables y tolerantes con pequeñas irregularidades, y suelos más flexibles, más finos y que necesitan una base muy lisa. Cada colección tiene su construcción, así que se lo indicamos al elegir según el estado de su suelo actual.
El vinílico perdona menos que el laminado las imperfecciones del soporte: una junta de azulejo muy marcada o un desnivel acaban viéndose con la luz rasante. Por eso valoramos siempre si hay que alisar antes. Otro error es arrastrar muebles pesados sin protección, porque el vinilo, al ser más blando, puede marcarse. Y en terrazas o zonas con sol directo muy intenso conviene consultar antes, porque no todos los vinílicos están pensados para esas condiciones.
Una solución que proponemos con frecuencia es laminado en salón y dormitorios y vinílico en cocina y baños, eligiendo tonos que casen para que el paso de una estancia a otra sea natural. Así cada zona tiene el material que mejor se comporta y el presupuesto se ajusta, porque el laminado de entrada es más económico.
Se limpia con agua y un limpiador neutro, con mopa o fregona escurrida. No necesita ceras. Recomendamos fieltros en las patas de los muebles y evitar productos con disolventes. En baños, lo único que pedimos es revisar de vez en cuando el sellado junto a ducha y bañera, que es lo que protege los bordes.
Además del precio por metro de la colección, el presupuesto final incluye la preparación del soporte (si hay que alisar juntas o corregir desniveles), la base cuando la colección la requiere, los rodapiés, los perfiles de transición y la mano de obra. En baños y cocinas hay que contar también con los remates junto a sanitarios y muebles, que llevan más tiempo que un salón diáfano.
Por eso, aunque publicamos el precio de cada colección para que pueda comparar, el precio cerrado se lo damos después de ver el suelo. En muchos casos el vinílico permite renovar una cocina o un baño sin levantar el pavimento, y ese ahorro de obra compensa la diferencia de precio con el laminado.
Como también instalamos puertas y armarios, podemos ayudarle a coordinar tonos: un vinílico efecto roble claro con puertas lacadas en blanco, o un efecto piedra gris con carpintería en madera. En la exposición tiene las muestras juntas para verlo antes de decidir.
Le pedimos tres datos para recomendar colección. Primero, qué hay debajo: baldosa, terrazo, cemento o un suelo antiguo de madera, porque cambia la preparación. Segundo, si hay suelo radiante, para elegir una colección y una base compatibles con él. Tercero, cuánto sol directo recibe la estancia, porque los grandes ventanales al sur exigen revisar la ficha de la colección. Con eso le proponemos dos o tres opciones y las vemos juntos en la exposición.
Si después de ver las muestras sigue dudando entre vinílico y laminado, tráiganos fotos de la estancia: comparar las lamas pensando en la luz real de la casa ayuda mucho a decidir. Es la forma más sencilla de evitar arrepentimientos cuando el suelo ya está puesto.
Dentro del vinílico hay suelos más rígidos, con un núcleo que los hace más estables y tolerantes con pequeñas irregularidades, y suelos más flexibles, más finos y que necesitan una base muy lisa. Cada colección tiene su construcción, así que se lo indicamos al elegir según el estado de su suelo actual.
El vinílico perdona menos que el laminado las imperfecciones del soporte: una junta de azulejo muy marcada o un desnivel acaban viéndose con la luz rasante. Por eso valoramos siempre si hay que alisar antes. Otro error es arrastrar muebles pesados sin protección, porque el vinilo, al ser más blando, puede marcarse. Y en terrazas o zonas con sol directo muy intenso conviene consultar antes, porque no todos los vinílicos están pensados para esas condiciones.
Una solución que proponemos con frecuencia es laminado en salón y dormitorios y vinílico en cocina y baños, eligiendo tonos que casen para que el paso de una estancia a otra sea natural. Así cada zona tiene el material que mejor se comporta y el presupuesto se ajusta, porque el laminado de entrada es más económico.
Se limpia con agua y un limpiador neutro, con mopa o fregona escurrida. No necesita ceras. Recomendamos fieltros en las patas de los muebles y evitar productos con disolventes. En baños, lo único que pedimos es revisar de vez en cuando el sellado junto a ducha y bañera, que es lo que protege los bordes.
Además del precio por metro de la colección, el presupuesto final incluye la preparación del soporte (si hay que alisar juntas o corregir desniveles), la base cuando la colección la requiere, los rodapiés, los perfiles de transición y la mano de obra. En baños y cocinas hay que contar también con los remates junto a sanitarios y muebles, que llevan más tiempo que un salón diáfano.
Por eso, aunque publicamos el precio de cada colección para que pueda comparar, el precio cerrado se lo damos después de ver el suelo. En muchos casos el vinílico permite renovar una cocina o un baño sin levantar el pavimento, y ese ahorro de obra compensa la diferencia de precio con el laminado.
Como también instalamos puertas y armarios, podemos ayudarle a coordinar tonos: un vinílico efecto roble claro con puertas lacadas en blanco, o un efecto piedra gris con carpintería en madera. En la exposición tiene las muestras juntas para verlo antes de decidir.
Le pedimos tres datos para recomendar colección. Primero, qué hay debajo: baldosa, terrazo, cemento o un suelo antiguo de madera, porque cambia la preparación. Segundo, si hay suelo radiante, para elegir una colección y una base compatibles con él. Tercero, cuánto sol directo recibe la estancia, porque los grandes ventanales al sur exigen revisar la ficha de la colección. Con eso le proponemos dos o tres opciones y las vemos juntos en la exposición.
Si después de ver las muestras sigue dudando entre vinílico y laminado, tráiganos fotos de la estancia: comparar las lamas pensando en la luz real de la casa ayuda mucho a decidir. Es la forma más sencilla de evitar arrepentimientos cuando el suelo ya está puesto.
Sí, es uno de los usos para los que más lo recomendamos, cuidando el sellado junto a ducha y bañera.
Por lo general sí: nuestro vinílico parte de 34,20 €/m² y el laminado de 18,40 €/m² (precios publicados).
Sí, si está firme y nivelado; si las juntas son muy marcadas hay que preparar el suelo.
Resiste bien el uso doméstico, pero recomendamos fieltros en las patas de muebles pesados.